Empecemos con la breve cápsula COVID. En la comunicación previa explicamos porqué la enfermedad se llama así, hoy dedicaremos unas líneas a la causa. La familia Coronaviridae tiene varios subtipos, el que nos interesa ahora está emparentado con el que provocó la pandemia de SARS en el 2003 (Síndrome Respiratorio Agudo Grave en español, porque el acrónimo es por las siglas en inglés), debido a ello, al virus actual, se le llama técnicamente SARS-CoV 2, el número uno fue el de 2003. En ese año, la pandemia implicó 8,000 casos confirmados en el mundo y produjo 774 muertes. Podemos apreciar la enorme diferencia con el virus actual, lo cual esencialmente depende de la temprana detección que se tuvo en 2003, su contención geográfica, su respuesta a ribavirina como tratamiento y aunque no tenemos vacuna aún, su contención fue muy efectiva. SARS-CoV 2 no tiene tratamiento conocido hasta el momento, no tiene vacuna aún y no fue contenido a tiempo por la mayor parte de las naciones en el mundo. Por eso estamos como estamos.
Regresemos a la Salud Mental, habíamos señalado que las reacciones adaptativas no son una patología, al contrario, hablan de nuestros Mecanismos de Defensa de la Personalidad en defensa nuestra, lo podemos comparar a la defensa que hace nuestro sistema inmunológico ante un virus y de la cual nos enteramos porque presentamos molestias y síntomas.
Así, los Mecanismos de Defensa de la Personalidad son los mecanismos inconscientes que nos permiten contender con la realidad para mantener nuestra autoestima, nuestro autoconcepto y dar balance y flexibilidad a nuestra personalidad en todos los retos que la vida frecuentemente coloca ante nosotros. Si sumamos todos los descritos en las diferentes teorías de la personalidad, estamos fácilmente ante un número superior a 20. Lo importante para este posteo es que sepamos que existen Mecanismos de Defensa maduros e inmaduros y que los desarrollamos a partir de nuestras experiencias en la vida, nuestro proceso y nivel educativo, sobre todo la educación intrafamiliar y a través de las decisiones que tomamos a lo largo de la vida, especialmente en los momentos de crisis y cambio; recordemos que son inconscientes, por lo tanto, representan fuerzas con una base genética e instintiva, que cuesta mucho trabajo y tiempo entrenar, atemperar y orientar para que realmente nos ayuden a tener un funcionamiento balanceado y adaptarnos a los retos en la vida y a las crisis que debemos superar.
Como complemento de lo anterior, también tenemos los Mecanismos de Afrontamiento, siendo estos conscientes y, por lo tanto, dependientes completamente de nuestra voluntad, de nuestro esfuerzo y que son visibles a través de nuestra conducta manifiesta para enfrentar las demandas internas y ambientales que debemos superar a lo largo de la vida.
Cuando los Mecanismos de Defensa de nuestra Personalidad tienen elementos de inmadurez y nuestros Mecanismos de Afrontamiento no son adaptativos, entramos en el terreno patológico y es importante reconocerlo, así como la necesidad de recibir ayuda.
Con este sintético repaso, hemos dado un vistazo de los conceptos básicos que nos permiten entender lo que falla o es disfuncional cuando caemos en una crisis emocional. Es importante, mediante el esfuerzo terapéutico, reconocer cuáles son los componentes para mitigar o componer lo que sea necesario en el beneficio de la calidad de vida, del proceso de maduración, de la vida de relación y de la felicidad del paciente.
Los dejo con la anterior información para su reflexión y reanudo nuestra comunicación en breve, excelente día a todos, HD.
