De acuerdo a las experiencias en Wuhan, China, Corea del Sur y la creciente evidencia de las experiencias en Europa, además de la distancia entre nosotros en el espacio público (ya discutido hace dos semanas), existen dos factores fundamentales para la disminución de la probabilidad de contagio: el desarrollo de barreras físicas que potencien el efecto de la distancia y la reducción en el tiempo de permanencia en espacios cerrados, favoreciendo la circulación continua del aire.
Es decir, vamos a vivir un enorme reto en nuestras ciudades que han sido diseñadas para incrementar la densidad poblacional en forma vertical en el menor espacio posible, ahora vamos a necesitar espacio y una forma de lograrlo es empezar a construir barreras físicas, procesos de organización, administrativos y de política pública que nos permitan hacer de la sana distancia un valor social y espero, se constituya en un principio generador de cultura de ahora en adelante. Me explico con un ejemplo, antes de la nueva realidad, podíamos encontrar un lugar para comer en un espacio grande o pequeño porque dicha variable no era relevante, ahora será fundamental y se necesitará espacio para tener el número de mesas necesario para mantener el funcionamiento y el retorno de la inversión y beneficios de un lugar para tomar alimentos, deberá tener ventilación continua, no recirculación de aire y el espacio de espera necesario para que no haya acumulación de personas; es probable que se necesite reservar para evitar los tiempos de espera y parte de los costos fijos serán los procesos de sanitización, la digitalización del menú, los equipos de protección del personal y el equipo de aire acondicionado y ventilación.
En los lugares de trabajo, la ventilación continua deberá ser requisito, la distancia de dos metros entre los empleados, evitar zonas de café/refrigerio en donde se puedan concentrar las personas, no saludos de mano, no abrazos y sin besos, sanitización constante de elevadores y la reducción del aforo en los mismos con las consiguientes filas de espera de subir por ellos, por lo que siempre estará abierta la invitación a usar las escaleras. Los horarios escalonados de entrada y salida necesitarán de procesos administrativos que los hagan posibles, lo que hará del trabajo remoto una parte de los requisitos laborales y la necesidad de una computadora en casa con una conexión de internet con buen ancho de banda.
Los sitios de congregación con volúmenes de ruido muy altos, donde se necesita gritar para ser escuchado, tumultuosos, con baile en masa, con poca ventilación y con un espacio físico mínimo entre personas tienen un futuro ominoso en la nueva realidad y en la nueva cultura social.
El transporte público ahora será sanitizado varias veces en el día, no tendrá basura, deberá tener horarios precisos para aumentar las corridas y llevar un número máximo de pasajeros por viaje, todos con las manos limpias, con cubrebocas y sin hablar para evitar las famosos microgotitas en el espacio público.
A todo lo anterior, sumemos los cubrebocas, nuestra barrera física individual que ya son obligatorios en los espacios públicos y cuando estemos congregados en lugares cerrados, con la toma constante de temperatura corporal a distancia y un lavado/sanitización contante de nuestras manos, al entrar y salir de lugares públicos.
Cuando vemos este escenario en conjunto, veo muchas variables nuevas, pero también veo orden, veo una estructura en nuestra relación social que no teníamos y que nos va a llevar a un nuevo punto de convivencia aún por definirse. Como todo, las anteriores consideraciones solo son herramientas para un fin sanitario, dependerá de nosotros cómo las adaptemos a nuestro estilo de vida, cómo las respetemos y estructuremos dentro de nuestra convivencia para que formen nuestra nueva cultura de convivencia e influyan en la estructura de nuestras ciudades en el futuro cercano. Por último, todo lo anterior tendrá una vigencia necesaria hasta que tengamos la vacuna específica para el SARS-CoV2, esta es la variable que determinará en el tiempo nuestra conducta de seguir con una sociedad más limpia, más separada, mejor ventilada y menos masiva o si vamos a regresar a nuestra cotidianeidad anterior, ojalá que no, las crisis deben enseñarnos y nosotros aprender algo de ellas y aquél que no es consciente de su pasado, tiende a repetirlo y no deberíamos repetir una crisis sanitaria, económica, social y política como ésta nunca más.
Que tengan una excelente semana, saludo cordial a tod@s, HD.

Foto: Freepik.es