Estamos entrampados con la presente situación de la pandemia en nuestro país, entre una autoridad sanitaria que se dedica a contar los casos y los fallecidos y a operar un sistema de salud debilitado y fragmentado, una proporción significativa de la población que ha dejado de cuidarse apropiadamente; otra, aún sin creer en la existencia del problema; otra parte que no tiene alternativa y tiene que trabajar para resolver las necesidades del día y todos los demás, que estamos llevando a cabo las sugerencias de la mejor manera posible. Me pregunto, ¿los medios digitales pudieran ser un elemento de ayuda o apoyo para mejorar en algo este nudo en el que nos encontramos?  En base a ello, planteo las siguientes reflexiones:

En China es una experiencia común que una alarma proveniente de una aplicación en nuestro celular nos avise si dentro de nuestras actividades cotidianas hemos estado en contacto cercano con una persona que ha sido diagnosticada como positiva a SARS-CoV2, dado que así fue alimentado el sistema desde que la prueba PCR de esa persona fue positiva y por estar aún en el periodo infectante. Al haber sido notificados por la aplicación, la expectativa es que regresemos a nuestro hogar y nos confinemos por dos semanas, reportando como evolucionamos mientras tanto; el geolocalizador de nuestro celular encenderá otra alarma si nos alejamos unos metros de nuestro hogar por esas dos semanas. Si presentamos síntomas o si reportamos una prueba PCR positiva, la aplicación se ajusta para que nuestra permanencia en casa sea de 30 días al menos y otra alarma se activa si nos alejamos a unos metros de nuestro hogar mientras tanto y, claro, debemos reportar nuestra evolución mientras este tiempo transcurre. Con sus variaciones locales, Corea del Sur, Taiwán, Singapur y otras naciones asiáticas han adoptado en forma exitosa modelos semejantes.

Algo semejante para nuestras culturas occidentales tendría que pasar por tantos filtros legislativos, éticos, de usos y costumbres que difícilmente sería aplicable, aún a pesar del control sobre le enfermedad que sugiere. Es de reflexión cómo el aislamiento o confinamiento voluntario, las medidas de sanitización, usar cubrebocas y la sana distancia son todas, a final de cuentas, medidas conductuales y que dependen en nuestro país de la buena actitud y de la adopción voluntaria de las diferentes conductas si es que estamos convencidos de llevarlas a cabo.

Lo anterior, nos lleva a una reflexión sobre el grado de intrusión que estamos dispuestos a tolerar en nuestras vidas a través de medios digitales. Cuando sentimos que esa influencia es directa, por imposición, en forma central, nos rebelamos, sin embargo, el uso de la información sobre nuestras conductas y hábitos al usar medios digitales es una mercancía valiosa que toleramos desde que Internet existe y es usada cotidianamente para condicionarnos en términos de consumo y en muchas estrategias en donde nuestra conducta pueda ser moldeada, desde el contexto comercial hasta el político o religioso. La influencia de las Redes Sociales como modeladores de opinión pública y privada es evidente, sin que necesariamente constituyan elementos formadores de cultura, pero si sean elementos modeladores de objetivos con las más diversas intenciones.

Si la identificación de casos y seguimiento de contactos es uno de los elementos básicos para el control de una pandemia, si las medidas más importantes de control son conductuales y confiamos en que la población en general las cumplirá, ¿por qué no empezamos a hacerlo utilizando medios digitales? Actualmente su función ha sido informativa, es decir, “Si usted piensa que tiene síntomas de COVID 19, llame a este teléfono, en esta página le informamos dónde puede Usted acudir a se atendido, en esta otra le informamos si existen camas disponibles en los hospitales de su localidad, etcétera.

Por lo anterior, propongo un modelo de aplicación práctica: si empezamos con síntomas o tenemos más de una semana de un contacto sospechoso o positivo a SARS-CoV2, realizarnos una prueba de PCR en un lugar confiable y que nos proporcionen el resultado a la brevedad, si somos negativos, seguirnos cuidando; si somos positivos, nos aislamos en el hogar por un mes, con la adecuada vigilancia y seguimiento remotos de un Médico de nuestra confianza y avisamos por mensajería instantánea a todos nuestros contactos de las últimas dos semanas del resultado de la prueba, recordándoles de la importancia de que sigan los mismos pasos tod@s y cada uno de ell@s, estando al tanto durante todo este periodo del grupo que se ha formado a partir del originador; lo ideal es que los Médicos al tanto del grupo se comuniquen entre sí también.  El tema de qué ruta seguir ante el agravamiento de síntomas, sobre todo respiratorios, lo tomaré en la siguiente entrega.

Lo ideal sería que hubiera una autoridad sanitaria que dirigiera este concierto de acciones individuales, pero ante su falta de eficacia, con los medios digitales a nuestro alcance, podemos hacer lo necesario y si todos lo lleváramos a cabo, podríamos apoyar en deshacer el nudo en el que actualmente nos encontramos.

Mi mejor deseo a tod@s para una excelente y productiva semana, saludo cordial, HD.

Vista aérea de la mano del hombre usando la aplicación de medios sociales en el móvil Foto gratis
Foto: Freepik.es

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