Derivado de lo expuesto la semana anterior, las reflexiones de esta semana son para detallar en forma relevante varios conceptos ya mencionados. Cuando hablamos de “capital de riesgo”, hablamos de inversiones, cuyas decisiones se toman en circunstancias de incertidumbre, lo que implica que no todos los fármacos o vacunas en las que invierte la Industria Farmacéutica terminan en historias de éxito y se deben afrontar pérdidas cuando se debe abandonar su desarrollo, sea por razones de seguridad o de eficacia. Por lo anterior, la palabra “gratuidad” no debiera utilizarse, porque al ser usada en las comunicaciones sanitarias del gobierno, dejan de comunicar que la vacuna ChAd0x1nCoV-19 proviene de una investigación y desarrollo que vienen desde el 2004 y con costos de centenas de millones de Libras Esterlinas de inversión en capital de riesgo, que hasta el momento no se han cristalizado en ninguna vacuna que se haya podido comercializar y que no ha dado ningún retorno a la inversión y que va a ser ofrecida al costo de manufactura, incluso transfiriendo la tecnología a otros países para que la produzcan local o regionalmente, como será nuestro caso. Pienso que cuando mencionamos lo anterior, la palabra “gratuita” deja de tener sentido dado que es claro que cuesta; a nivel individual, implicará un costo simbólico para hacer posible la producción, distribución y aplicación de la vacuna y el beneficio comercial se sacrifica en aras del bien común. Su aplicación a los mexicanos no tendrá costo para las personas por que se pagará con los impuestos de todos, lo que representará una de las mejores formas de promover la equidad en nuestro país, pero para nada es gratuito, al final, a todos nos va costar.
La anterior disertación me lleva al tema relevante que deseo tratar y es ese concepto de gratuidad en temas de salud, que solo deforma la realidad; para empezar, lo gratuito es un concepto comercial, no social, lo “gratis” en términos comerciales es valorado porque “algo” no me cuesta o me lo regalan, en términos sociales, lo “gratis” termina dejando de ser apreciado y llega hasta ser considerado como algo que no vale la pena recibir o que puede ser menospreciado. Veamos como teniendo un sistema salud “gratuito”, tenemos 14% de prevalencia en Diabetes, ¾ de la población adulta tiene sobrepeso, 25% de prevalencia en Hipertensión Arterial, 25% de los nacimientos son en mujeres adolescentes y el suicidio es la segunda causa de muerte en adolescentes, después de los accidentes; esta fotografía de la salud en México para nada es exhaustiva, podría extenderme pero mejor la dejamos aquí porque pienso que el mensaje de nuestra precaria salud como país ha quedado claro.
Nuestro sistema de salud nos cuesta a todos 3.1 % del PIB, si tomamos la cifra del INEGI en 2018 (18,528,367 millones de pesos, https://www.inegi.org.mx/temas/pib/), gastamos en salud, 574,379 millones de pesos a través del Sector Salud y tenemos que gastar otro tanto de nuestros bolsillos para completar el gasto en salud debido al grave problema de financiamiento y de eficiencia de este Sector; con las anteriores consideraciones, ¿cómo es posible que alguien pueda decir que “algo es gratuito” relacionado a la salud en nuestro país?
¿Me expreso con claridad cuando digo que ese concepto de “gratuidad” deforma y es uno de los componentes del fracaso del sistema de salud en nuestro país?
Una de las primeras enseñanzas que debiéramos tener como mexicanos es que la salud y la educación no son gratuitas, cuestan y que nos cuestan a todos y debiéramos valorarlas como dos de los activos más preciados que vamos a tener en nuestras vidas, que son un derecho expresado en la Constitución, pero que supone de la sociedad un grado de compromiso y responsabilidad, sin los cuales, el Estado Mexicano es incapaz de poderlos brindar unilateralmente, porque necesita de la todos nosotros para establecer el círculo virtuoso que lleva a los países a ser desarrollados y a que exista un bienestar generalizado. Para ello, necesitamos de un pacto social diferente, donde el Gobierno madure y deje de comportarse en forma patriarcal y populista y la sociedad madure y deje su papel pasivo, moviéndose a uno de actividad y participación con responsabilidad. Entiendo que los dos argumentos implican un enorme esfuerzo, pero ¿recuerdan el esbozo de la realidad en salud que tenemos en el país? ¿Realmente pensamos que vamos a salir adelante como país así?
Tenemos buenos temas de reflexión para esta semana. Les envío un saludo cordial, deseándoles lo mejor a tod@s, cuídense mucho, saludo cordial, HD.
