Vaya que vivimos tiempos que nos demandan adaptación y creatividad. Previamente, habíamos tocado el tema de resiliencia, es decir esa capacidad que nos permite el enfrentamiento y tránsito de una crisis para que sea la creatividad la que nos ayude a salir de la misma con alternativas y madurez, vale la pena que recapitulemos brevemente para refrescar los conceptos relevantes.

Hemos hablado sobre los elementos ambientales y personales propicios para la creatividad, la Oportunidad, salirse de la Zona de Confort, tener Consistencia y hacerlo con Pasión y también dedicamos una entrega a disertar sobre las habilidades necesarias para que nuestro proceso creativo tenga elementos de trabajo: conocimiento y experiencia sobre el tema donde se va a innovar, imaginación e intuición, focalizarse en lo que verdaderamente importa del tema,  actitud paciente de observación y escucha.

Recordado lo anterior, no deseo trivializar el tema de creatividad con argumentaciones de que todo mundo podemos hacerlo, sino motivar a utilizarla a través de un ejercicio cotidiano, dado el reto limitante en que esta pandemia nos coloca, en situaciones difíciles en todas las dimensiones de la vida; es decir, dado que vamos vivir completa la crisis y sus secuelas sociales y económicas, debemos afinar y utilizar nuestra resiliencia y creatividad, que son las mejores capacidades en situaciones críticas, para poder transitar la llamada “peor crisis de los últimos cien años”, con dignidad y planteando y accionando sobre las alternativas que debemos generar para ese fin.

Es importante definir los frentes en los que vamos a poner a nuestra creatividad a trabajar, o sea, seleccionar cuáles serán “esas batallas que debemos pelear”. Aquí, las decisiones serán individuales, habrá quien decida que su lucha debe estar en el frente de su cotidianeidad, su alimentación, su peso corporal, su nivel de actividad física, sus lecturas, su educación continua o sus relaciones en pareja, familia o interpersonales para mencionar solo algunos ejemplos, habrá quién además decida que su creatividad debe trabajar para modificar el esquema de su o sus actividades productivas para reforzar o diversificarlas, es decir, debemos identificar en donde tenemos nuestras principales necesidades de adaptación y cambio para que enfoquemos nuestras baterías de creatividad en ello.

Hecha la anterior reflexión, nuestra creatividad deberá convertirse en un esfuerzo habitual para proyectar a la realidad la motivación que tenemos dentro para la solución de necesidades sentidas y relevantes. Entendido así, no debemos dar pie a la inacción ni encontrar justificaciones, son nuestras necesidades y debemos encontrar y accionar alternativas para su solución. Como parte de estas alternativas, es interesante cómo nuestra tendencia al individualismo, que caracterizó la estructura de la sociedad occidental moderna en el siglo XX y en lo que va del XXI, está siendo puesta en crisis por esta pandemia, que nos hace patente lo mucho que necesitamos al otro y lo fundamental de nuestra conducta como grupo y sociedad, basta con ver los rebrotes por conductas inapropiadas de algunos por los que pagamos todos. Quien haya pasado por tener a un familiar o conocido, cercano o lejano, padeciendo COVID-19, entiende claramente lo que quiero decir por la necesidad “que tenemos de los otros”, y que de hecho, en muchos sentidos dependemos de los otros; el hecho de que países orientales tengan en control esta pandemia y se encuentren creciendo económicamente contra el hecho de que en occidente tengan que extenderse las medidas limitantes que terminan afectando la economía hasta que haya una vacuna, nos habla de la diferencia en la importancia que ambas formas de cultura damos a la individualidad y nos va a hacer revisarla profundamente, habida cuenta que esta pandemia no es la última que vamos a vivir, antes al contrario, es la siguiente que estamos viviendo en una secuencia de la que tenemos evidencia histórica por siglos.

Si la intención es realmente aprender de la experiencia mundial que estamos padeciendo, el tema de análisis será la forma en la cual debemos transformar nuestro individualismo en una característica más benigna y adecuada para enfrentar situaciones de crisis, porque esta pandemia nos está dejando claro que solo sirve para tiempos de bonanza y crecimiento, para las crisis solo genera conflictos que complican las soluciones más prácticas y profundizan nuestras debilidades sociales, especialmente nuestra lacerante falta de equidad social. Por ello, es importante que reflexionemos sobre nuestro propio individualismo y sea un elemento prioritario sobre el que empecemos a trabajar con nuestra creatividad.

Con estas reflexiones en mente, les deseo una excelente y productiva semana, para seguir disertando el tema en la siguiente Entrega, saludo cordial a tod@s.

Foto: Freepik.es

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