Empezamos en la entrega anterior tocando el tema del Individualismo, una característica fundamental del mundo moderno como lo conocemos en occidente y vamos a hacer una comparación con este mismo concepto en oriente a la luz de los resultados diferenciales que estamos obteniendo en el control de la pandemia de COVID-19.
Hagamos una revisión histórica didáctica, nada exhaustiva pero útil del proceso de individuación en occidente: es hasta el siglo XIX que se dan las condiciones sociales que permiten gradualmente en el tiempo, que las personas legítimamente puedan hacer de su vida personal y de sus intereses el centro de su existencia y como contraparte, el sistema social hace del individuo y de sus derechos algo inalienable y lo establece como un principio básico de la vida social. Recordemos que hasta el siglo XIX se dan las reformas que acaban con la esclavitud y se comienzan con los derechos laborales; en la primera mitad del siglo XX las mujeres empiezan a tener desarrollos universitarios y grados profesionales, inician a tener derecho al voto; en la segunda mitad del siglo XX inician a tener la posibilidad de decidir sobre el control de la reproducción, inicia el movimiento de los Derechos Humanos; entrando el siglo XXI, el movimiento sobre la privacía de la información personal y así sucesivamente, en un proceso continuo de individuación que promete que la persona puede llevar a cabo sus metas personales al usar todos los derechos adquiridos que el proceso de individuación ha conseguido para la persona.
En oriente han tenido una evolución diferente en cuanto a este concepto, el individuo no determina su conducta esencialmente en función de sus intereses particulares, sino en función de las relaciones que sostiene con su sistema social, la persona aprende a través de su proceso educativo, culturalmente condicionado, a funcionar como miembro de un grupo y a ser congruente con los lineamientos y expectativas de la sociedad a la que pertenece, la cual condiciona muchas de sus metas personales en función de las expectativas y necesidades sociales; sus expresiones individuales tienen como límite el tipo de relaciones con los demás, las cuales tienen una estructura vertical y jerárquica. El individualismo pues, está condicionado a las metas e intereses del grupo.
Hemos leído con frecuencia que las acciones de Estado en la mayor parte de los países orientales difícilmente podrían ser emuladas en occidente, porque los derechos alcanzados por nuestro individualismo son prioridad, demos un repaso a las medidas que en oriente se han aplicado con éxito: cierre completo de ciudades, control a través de bases de datos poblacionales y de comunicaciones digitales que permiten identificar a los contagiados, monitorizar su aislamiento mientras pueden transmitir la enfermedad y dar aviso a quien ha estado cerca de gente contagiada para su aislamiento preventivo por 15 días, uso obligatorio de cubrebocas, multas y sanciones con pérdida de la libertad a quienes no sigan los protocolos sanitarios, pruebas a quienes presenten síntomas, seguimiento y aislamiento de contactos, etc.
¿Por qué los llamé de éxito? Pues porque a pesar de haberse originado ahí la pandemia y haberlos tomado sin preparación alguna, tienen la menor tasa de contagios, la menor tasa de mortalidad, la menor tasa de personal de salud contagiado y sus economías empiezan a crecer.
Entiendo que la anterior comparación puede ser polémica para muchos, así que, para entrar en la crítica de nuestro individualismo occidental, me permito citar un reciente trabajo presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Neuropsicofarmacología de este año, en la que el Dr. Roger Ho de la Universidad de Singapur, comparó la salud mental y física de 1,539 ciudadanos chinos y españoles con una encuesta en la que midió síntomas físicos y variables de salud mental a través de dos escalas, IES-R (Escala de Impacto del Evento Revisada, por sus siglas en inglés), DASS-21 (Escala de Depresión, Ansiedad y Estrés de 21 apartados), se trató de una presentación oral en: Ho R. ECNP 2020, Session ISE01 y que pueden encontrar publicado en línea mientras lo publica en: https://www.mdedge.com/psychiatry/article/229478/coronavirus-updates/divergent-covid-19-mental-health-impacts-seen-spain?channel=39313
¿Cuáles fueron sus hallazgos? España presentó una mayor puntuación en el DASS-21 y la diferencia fue estadísticamente significativa contra la puntuación en China (14.22 contra 7.86 en la subescala más representativa); sin embargo, en la IES-R, en China se obtuvo una puntuación de 30.76 contra 27.64 en España, siendo la diferencia estadísticamente significativa también; es decir, la afectación en Depresión, Ansiedad y Estrés ha sido mayor en España, pero el Impacto del Evento fue mayor en China; es decir, siguiendo nuestra línea de argumentación, el diferente individualismo en ambas partes del mundo no se traduce en el mejor resultado en términos de salud mental, es decir, los mejores resultados epidemiológicos y económicos no se traducen en los mejores resultados en la salud mental de las poblaciones.
Claramente nuestra diferencial evolución cultural en términos de individualismo nos condiciona características de identidad, fortalezas y debilidades que se traducen en resultados distintos ante situaciones que necesitan de adaptación y ante emergencias, no deben ser entendidos de manera reduccionista y simplista como mejores o peores, es necesario un análisis profundo de lo que la realidad nos está enseñando para empezar a mejorar en nuestras debilidades y potenciar nuestra fortalezas para empezar un nuevo rumbo hacia un mundo mejor, tanto como especie, es decir entre nosotros, como en nuestra interacción con el planeta; pues a pesar de que somos uno de sus productos, hemos desarrollado capacidades y acciones que ponen en riesgo la vida en la tierra.
Vamos a seguir en esta argumentación sobre el individualismo por varias Entregas más, por lo pronto, les deseo una excelente y productiva semana, saludo cordial a tod@s, HD.
