Los retos a los que nos enfrentó todo lo sucedido este año han producido diferentes tipos de adaptación en cada uno de nosotros y me permito hacer un recuento de ello como material de reflexión. A partir de marzo, tuve que cerrar mi consultorio y establecer una plataforma digital para restablecer mi servicio de consulta a través de videollamada, en lo que las condiciones sanitarias regresen a ser seguras para todos. La siguiente consecuencia fue iniciar una presencia profesional digital a través de esta página de internet y postear a través de Facebook, iniciando una forma de comunicación alternativa con mis pacientes y sus familiares. A través de este camino digital y a distancia, junto con las colaboraciones de la Facultad de Medicina de la UNAM, de la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM) y de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica, logramos establecer una plataforma digital que da servicio de consultas psiquiátricas a personal sanitario a nivel nacional a través de Psiquiatras Voluntarios de la APM, la encuentran en https://psiquiatrasapm.org.mx/ en la pestaña “Nosotros También nos Cuidamos”. La Asociación Acompaña A.C., desarrolló una plataforma digital para dar apoyo tanatológico a dolientes de pacientes fallecidos por COVID a nivel nacional y tuve la oportunidad de participar en los entrenamientos de sus Voluntarias, que son quienes realizan las escuchas y acompañamientos telefónicos ayudando a que procesen sus duelos en forma más fisiológica en momentos de profunda crisis, la encuentran en https://acompana.org/ .

Cuando hago una reflexión de lo que ha implicado todo el esfuerzo, recursos y tiempo que ha tomado todo lo mencionado, empiezo a vislumbrar lo que esta crisis sanitaria me está enseñando, dado que insiste en que debo reinventarme, a cerrar filas y colaborar con mi familia, con mis pacientes, con mi personal, mis colegas y amigos, llevando mis capacidades al límite para navegar en la incertidumbre, con la certeza de que tendremos un futuro mejor como país y como humanidad si somos consistentes en el esfuerzo de cuidarnos y empujar nuestra creatividad a donde sea necesario para restablecernos en una nueva realidad, que debemos construir sobre los aprendizajes de las situaciones y conductas que nos han llevado a este punto de crisis en donde todos los cimientos de nuestra civilización han sido desafiados y muchos de ellos superados ampliamente.

El año 2021 inicia en breve y enormes retos con él. Podemos vislumbrar la etapa post-COVID 19 ahora que las vacunas empiezan a dejar de ser una promesa, pero aún faltan muchos meses para que podamos superar inmunológicamente al SARS-COV 2 y muchas respuestas a preguntas pendientes sobre las vacunas, que apenas van a comenzar a ser respondidas y su verdadero papel preventivo empezará a desplegarse.

Siendo las recomendaciones sanitarias medidas conductuales a final de cuentas, es decir, uso de cubrebocas, lavado de manos, sana distancia, evitar y no promover aglomeraciones, etcétera; adicionando el hecho de que, en nuestra parte del mundo, son voluntarias y sugeridas por autoridades que navegan entre la ignorancia, los derechos humanos y el populismo,  debemos meditar sobe el fracaso de contención que hemos tenido como humanidad sobre esta pandemia y que ha hecho necesario llegar a la contención biológica a través de vacunas. ¿Cuántas personas obesas han perdido peso?, ¿cuántos pacientes hipertensos se encuentran ahora en control?, ¿cuántas personas han dejado de fumar o de ser sedentarios? o ¿cuántos han dejado de organizar reuniones o fiestas? o ¿cuántas personas han tomado providencias para un año más de limitaciones en movilidad o en su actividad económica?

La lista de preguntas no es exhaustiva, pero las respuestas son bastante indicativas del fracaso que a nivel conductual hemos tenido ante este reto natural sui generis, que trae a la superficie todas nuestras áreas de oportunidad para cambios fundamentales, si realmente vamos a salir de esta crisis habiendo aprendido algo.

En estos días tan especiales de cambio de un año a otro, es importante dedicar el tiempo necesario para reflexionar en una palabra que les sugiero guíe sus esfuerzos y planes para el 2021 y es la palabra “renovación”, debemos hacer lo necesario para renovar aquello que nos dificulta o impida desarrollar las conductas de cambio que necesitamos para adaptarnos a una nueva realidad. El mundo ya no es el mismo, su ritmo de cambio ya no es paulatino, ahora es vertiginoso; los retos laborales o de emprendimiento ya no son graduales, ahora implican conocimiento, capacidades, planeación y una calidad de ejecución que permitan llegar a los objetivos esperados, es decir, ya no bastan las buenas intenciones, ahora además, es necesario el conocimiento profundo de la realidad con la que se va a trabajar; antes, “el que madrugaba, Dios lo ayudaba”, ahora es necesario estar bien preparado para la “hora precisa, con la persona precisa en la oportunidad precisa”, ahora la frase que aplica es la de Einstein: “el azar favorece a la mente preparada” y quisiera que esa frase sea la característica del mensaje que deseo transmitir en este inicio del Año Nuevo 2021, empezando por renovar esas áreas de oportunidad que debemos identificar en cada uno de  nosotros y estableciendo un plan realista y preciso de cómo vamos a modificarlo o cambiarlo, sin excusas, siempre inspirados por la esperanza en una vida y un mundo mejores para tod@s.  Les deseo a tod@s y a los suyos una larga vida, con salud y sabiduría para vivirla.

Foto: Freepik.es

Un comentario sobre “Reflexiones sobre el 2020 para el 2021.

  1. Muy buena reflexión, la nueva realidad nos sacó de nuestro confort y nos obligó a realizar cambios en todos los aspectos para buscar nuestra sobrevivencia y debemos reinventarnos para lograrlo, gracias por compartir, Saludos.

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