“Tu depresión no es un problema técnico, es una señal: escúchala”, Johann Hari.
Decidí comenzar con esta frase porque sintetiza lo que la depresión mayor, y para el caso, cualquier afectación a la Salud Mental significa: una oportunidad de aprendizaje, crecimiento y maduración.
La Depresión Mayor representa la segunda causa de discapacidad en el mundo, después de las Enfermedades Cardiovasculares; ya hemos disertado sobre la Depresión Mayor como enfermedad con una base biológica y sobre su tratamiento que, adecuadamente llevado conduce a la remisión de la enfermedad, es decir, la Depresión Mayor se cura en la actualidad y ese debe ser el objetivo a seguir una vez que el diagnóstico se ha realizado, ¿porqué entonces es tan difícil que la mayor parte de la gente lo entienda y acuda a buscar atención en etapas tempranas?, ¿porqué es tan difícil que el paciente se adhiera a un tratamiento de largo plazo que va a curarlo? Son preguntas que se responden cuando ingresamos a la ecuación el concepto de estigma y en específico el estigma alrededor de la Salud Mental.
En México y en buena parte del mundo, la educación en salud es un tema marginal, muy descuidado en la formación de todas las personas, independientemente de su extracción social y la Salud Mental es un tema con mayor marginalidad aún; cuando sumamos nuestros prejuicios como cultura, tenemos las bases del estigma, es decir, una reacción de rechazo y de reprobación ante un hecho que entra en el esquema que hemos aprendido a considerar, en automático, como algo que solo le sucede a los demás, no a mí.
Cuando entendemos el prejuicio es esos términos, comprendemos la razón que lo origina: es una forma de defendernos ante algo que nos abruma y que ignoramos; es una forma muy primitiva e inmadura de reaccionar, pero útil porque al estigmatizar el cuadro clínico de un paciente con Depresión Mayor, es más sencillo convivir con “la falta de valor”, “el exceso de preocupación”, “su falta de voluntad”, “su flojera”, “su falta de responsabilidad”, “su mal carácter”, al atribuirlos al enfermo como su responsabilidad y me permiten separarme a una posición más cómoda de observador y crítico, justificando mi inacción y mi ignorancia con el contenido del estigma.
Estigmatizar es una conducta muy negativa de relación que lleva ineludiblemente al rechazo, a la discriminación, a la minusvalía de personas diferentes o que tienen algún padecer, pero forma parte de nuestro armamento natural como especie, se nos da en automático como parte de la naturaleza humana, por lo que solo mediante la educación y la madurez (entendida aquí como experiencia en la vida) se puede desarrollar una forma de conducta más adaptativa y madura que recibe el nombre de tolerancia, que de hecho, es un Valor Humano en el fondo, que nos permite comprender y aún aceptar aquello que no conocemos pero que tiene un sentido relevante para los demás.
En automático entonces, todo tema relacionado a la Salud Mental, como cultura, lo tenemos estigmatizado; debe ser parte de nuestro esfuerzo, tanto educativo como de cultura en general y, sobre todo, cuando nos toca aprenderlo con la experiencia, desarrollar la tolerancia que nos permita comprender lo que nos sucede o a nuestro familiar o al amigo o al conocido y poderlo guiar apropiadamente a recibir la ayuda adecuada, sobre todo, no permitiendo que se complique y afecte en mayor grado su vida y la de los demás.
Cuando voy a dar de alta a un paciente, siempre le pregunto: ¿qué fue lo que aprendiste o qué fue lo que te enseñó tu enfermedad?, me interesa conocer si esa experiencia dejó una huella positiva y orientar al paciente a que lo descubra, solo así se madura en consecuencia y se mantendrá fuera de los factores de riesgo que lo llevaron a su enfermedad en la primera instancia, por lo menos en la mayor parte de los casos.
Dejamos el tema aquí y seguiremos disertando sobre Depresión Mayor, por lo pronto, les deseo una excelente y productiva semana, saludo cordial a tod@s, HD.
