Reanudo esta comunicación con Ustedes después de un periodo gris en donde la creatividad quedó bloqueada ante los hechos de una realidad en el que vemos al país y al mundo de cabeza.

   Después de dos años de pandemia, resulta que la Guerra Fría aún no ha terminado, Rusia ataca e invade a Ucrania, la economía mundial se desorganiza y me toca vivir una situación de inseguridad muy importante en Colima, donde me encuentro aún por razones familiares. ¿Cómo no ver el mundo con los pies en la cabeza?

   Ha sido un esfuerzo de reflexión muy intenso el que me lleva a escribirles este texto, estando seguro que comentar estas experiencias, puede ser un elemento de crítica y de mejoría para todos.

   En Colima tenemos un poco más de un mes de una violencia desatada, con asesinatos a mano armada en las calles y con total impunidad, el Estado simplemente ve para otro lado, colocan retenes, hacen rondines y personas siguen muriendo asesinadas sin que un solo culpable sea presentado o procesado; aparentemente se trata de un problema de cárteles, pero ¿cómo interpretar el silencio y la inacción estatal? Vaya tema para un blog de un médico con sus pacientes, pero esta ha sido mi realidad de las últimas semanas, en una parte de la República donde nunca se había visto este nivel de cinismo.

   Lo anterior, es un ejemplo de cómo está el país, en donde encontramos situaciones menos complicadas y lugares que se encuentran peor, pero cuando vemos afuera del país, resulta que las circunstancias son más complicadas aún; en el Siglo XXI, resulta que un país está invadiendo a otro, provocando una pérdida del equilibrio y la economía mundiales. Desde la desaparición de la URSS, Rusia ha invadido Georgia y Crimea, ahora lo está haciendo con Ucrania al más puro estilo imperial de la Edad Media, independientemente de los argumentos que esgrimen.

   Lo anterior, dentro de la pandemia más importante que ha vivido el mundo después de la “Gripe Española” del 1918 al 1920, que, por sus consecuencias, ha resultado en una la afectación económica más importante después de la crisis financiera mundial del 2008.

   Es decir, cuando parecía que empezábamos a tener un respiro, lo cierto es que la realidad se ha complicado. ¿Cómo no ver al mundo de cabeza?

   Como mi finalidad profesional es el beneficio de mis pacientes, debo detener mi argumentación aquí para iniciar una crítica en términos positivos que nos permita entender la realidad que vivimos y alternativas realistas para contender o convivir con él.

   Primero, debemos confiar en nuestras fortalezas, es decir, en aquellos elementos de los que están constituidos nuestros cimientos de personalidad y decidir cuáles son los aspectos sobre los cuales tengo control e influencia, sobre aquellos que no, es mejor que trabaje en un despegamiento emocional para concentrarme en aquello sobre lo que sí puedo tener una acción directa y en sentido positivo.

   Segundo, llevar los temas que me preocupan a una discusión con personas en quienes confío y que puedan, además de escucharme, sostener la conversación hacia un entendimiento de los problemas y probablemente a sugerencias de solución; es importante compartir nuestras preocupaciones con nuestra gente.

  Tercero, hacer una amplia reflexión sobre los aspectos espirituales y religiosos personales que me permitan sostenerme ante situaciones en donde la naturaleza humana muestra su lado violento y salvaje, no debo asociarme a ello, debo ser un agente de cambio.

   Cuarto, debo entender al detalle posible la situación financiera del mundo y del país, porque estamos empezando a ver apenas las profundas afectaciones que en este campo se avecinan y es importante estar claro de las decisiones que tomaría en uno u otro escenario. Cuando haya recabado información suficiente, consultar son alguien que sepa mucho de este tema y discutir mi análisis y probables propuestas de acción.

   Quinto, si comienzo a sentirme afectado en mi salud física o mental, consultar a la brevedad, no permitir complicarme, debo estar lo mejor posible en esta área para contender con la complicada realidad que estamos enfrentando.

   Espero que el texto de esta entrega pueda transmitirles el tono “agridulce” de mi experiencia en las últimas semanas, pero también la esperanza de que existen acciones que podemos hacer para mantener nuestra estructura, nuestra seguridad y nuestra salud en un tiempo de grandes retos para el mundo y para todos nosotros. Me alejaré un poco de los temas de Salud Mental en forma técnica para darle un poco de espacio a estas reflexiones que resuenan más con la realidad que todos estamos experimentando y que afecta nuestra Salud Mental. Les deseo una excelente y productiva semana, saludo cordial a tod@s, HD.

FOTO: Freepik.es

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