Hemos disertado por las 5 Entregas anteriores sobre la Incertidumbre como la primera de las características del tiempo histórico que nos está tocando vivir. Hoy iniciamos con la segunda, la violencia.

   Una definición que podemos considerar válida tanto académica como útil es la siguiente: la violencia es la utilización de la fuerza, en cualquiera de sus acepciones, para que una persona consiga su objetivo sobre otra en contra de su voluntad o sobre algo en el entorno, rompiendo las reglas naturales. Los seres humanos hemos llevado a sutilezas increíbles a esta capacidad que tenemos como especie y existen múltiples formas de violencia, empezando por la física, pasando por a psicológica, transitando por la de género, la económica, política, ambiental, ciber violencia y un largo etcétera porque una enumeración de las diferentes formas de violencia nos podría llevar más de 30 apartados diferentes.

   Hace 70 mil años, iniciamos nuestra evolución como Homo Sapiens Sapiens, compartíamos el planeta con otras 5 especies de humanos, los Neandertales como la más representativa y  los extinguimos hace 50 mil años, después de los cuales solo nosotros quedamos como la especie representativa del Género Homo; desde esa evidencia en nuestros orígenes podemos iniciar nuestro entendimiento de lo íntimamente articulado en nuestros genes, que tenemos a la violencia como una de nuestras conductas preponderantes, somos una especie violenta.

   Una de la intenciones principales del proceso de civilización es contener a nuestra violencia y canalizarla por mecanismos socialmente aceptables, es decir, convirtiendo lo destructivo en creativo, concepto que en psicodinamia llamamos “sublimación”; así, los tabúes tribales, las reglas en la clanes, las códigos en los Estados Nación, las Leyes en los Estados, las religiones, los organismos internacionales formados a partir de la segunda guerra mundial son herramientas para ayudarnos a sublimar y mantener nuestra conducta en la dimensión creativa, hasta que el “contrato social”, es decir nuestro compromiso simbólico con la sociedad a la que pertenecemos,  empieza a cambiar la dinámica de las cosas. En particular, para México, dicho contrato ha implicado una gran tolerancia hacia la falta de respeto a la Ley, empezando por la clase política, siguiendo con quienes manejan el gran capital y terminando por el resto de la población, todos utilizamos a la Ley como una brújula de orientación, pero no como un principio rector, teniendo como resultado la falta de estado de derecho en la que vivimos.

   No se trata del color del partido político que gobierne, se trata de esa forma de pensar nuestra, acerca del cumplimiento de lo que es correcto para mí, independientemente de lo que la Ley determine, solo cuando se respeta la Ley por parte de todos, por igual, sin distinción alguna, es que se puede aspirar a un Estado de Derecho y es cuando nuestro “contrato social” puede llevarnos a hacer lo correcto para todos.

   El momento de evolución social de nuestro país está siendo puesto a un enorme desafío, porque resulta que somos la economía entre 12 y 15 del mundo, tenemos 130 millones de habitantes, tenemos un “bono demográfico” representado por un porcentaje de la  población joven (alrededor del 40% menor de 25 años), tenemos un nivel de industrialización como país manufacturero, pertenecemos a la región de mayor dinamismo económico en el mundo (América del Norte, junto con EEUU y Canadá), pero dentro de una desigualdad social lacerante, un nivel de pobreza inaceptable (alrededor del 60%), un nivel de escolaridad de escuela secundaria y no tenemos un Estado de Derecho aún, a pesar de tener Leyes y Reglamentos para todo lo imaginable y necesario para un buen funcionamiento como país.

   Como corolario de lo anterior, tenemos además niveles de violencia en sus diferentes acepciones como nunca antes las habíamos visto, pienso que es un resultado de todo lo que he descrito en líneas arriba.

   Tenemos que iniciar a corregir por algún lugar, es claro que mucha gente con altas responsabilidades necesitan empezar a hacer mejor su trabajo, pero todo ello va a tomar un tiempo perentorio para que la política pública se transforme en resultado social, sin embargo, en el tema de la violencia tenemos un importante traslape con la Salud Mental y es un tema en donde el trabajo sí puede ser individual y los resultados de cada quien sí suman para cambiar las dinámicas de familias y del país, por lo que me voy a permitir extenderme en estos conceptos a través de varias Entregas, le dejo para esta semana la siguiente reflexión de Norberto Bobbio, filósofo, jurista, historiador y politólogo italiano:

     “Toda condena de la violencia es estéril si no va acompañada de la búsqueda de medios alternativos. Para ser realmente una alternativa, la no violencia debería ser un procedimiento, una teoría y una práctica que cumpla con la misma función que la violencia organizada y que tenga la misma eficacia que los procedimientos que emplea la violencia para alcanzar una meta considerada valiosa: el poder, el bienestar, la paz, la libertad o la justicia”.

Norberto Bobbio.

   Les deseo una excelente y productiva semana a tod@s, HD.

Foto: Freepik.es

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