Continuamos con la disertación de este tema, espero que todos se encuentren muy bien.

   Hemos hablado en Entregas previas sobre el fenómeno que representa la agresividad como característica de nuestro tiempo y de cómo su manifestación no depende de un condicionamiento biológico, sino de un estilo cultural que lo permite y de una decisión de la persona/familia/sociedad/estado. Hoy vamos a disertar sobre cómo podemos evolucionar sobre ello, desde el nivel individual para que se aplicable con nosotros mismos y los nuestros y así encontrar una utilidad práctica a esta lectura como parte de nuestro análisis de este tema.

   ¿Cómo expresar y canalizar nuestra agresividad natural en forma socialmente aceptable?

   A partir de la década de los 40’s del siglo pasado se empezó a utilizar el concepto de asertivo para definir un nuevo estilo de comunicación que vino a enriquecer los dos conceptos prevalecientes hasta entonces, que eran los estilos pasivo y agresivo de comunicación, a partir de entonces se agrega un concepto intermedio que es la comunicación asertiva; así, inició el reconocimiento de un estilo de comunicación y posteriormente de conducta, respetuosa, con la energía y estilo necesarios para ser influyente, con el espíritu de ser equitativa y clara, que no únicamente afirma, sino también defiende y protege el punto de vista.

   Los orígenes de la palabra “asertivo” se encuentran en el latín asserere o assertum, que significa “afirmar” o “defender”, si buscamos en el Diccionario de la Real Academia Española no vamos a encontrar la palabra “asertividad”, solo vamos a encontrar “asertivo”, es decir solo como verbo; “asertividad” es un adjetivo que califica la cualidad de un estilo de comunicación o de conducta y ha sido un desarrollo lingüístico necesario en español a partir de la palabra en inglés “assertivity”, por lo tanto, es un anglicismo y no es gratuito que se inicie el concepto en un tiempo de postguerra mundial, es decir, un tiempo de reparación y de propuestas creativas. Actualmente se le considera una habilidad social necesaria para la competitividad, requisito indispensable del mundo moderno; como tal, no es algo con lo que nace, se debe enseñar y se debe aprender, no es como la pasividad o la agresividad que tienen una base biológica, es un constructo social que hemos aprendido a desarrollar después de siglos de enorme dolor y sufrimiento, donde solo contábamos con las estrategias de la religión para atemperar la agresividad; a partir de los 40’s, iniciamos a tener una estrategia social para dar un cauce aceptable a nuestra agresividad y convertirla en un atributo deseable, útil y hasta productivo.

   En base a lo expuesto, les presento mis reflexiones sobre las enormes ventajas de poner en práctica la estrategia de la asertividad para atemperar nuestra agresividad y recanalizarla: se logra una mejor autoestima, un mejor autocontrol, un excelente sistema de comunicación y una guía confiable para dirigir nuestra conducta hacia lo correcto, es decir, implica un proceso de crecimiento o maduración.

    ¿Cómo enseñarla o cómo aprenderla?

  1. Si hablamos con un niño o adolescente, aprender a decir no: puesto en los términos de un adulto, aprender a poner límites y hacerlo de una manera firme y consistente.
  2. Si hablamos con un niño o adolescente, desarrollar la habilidad para pedir un favor y de exigir cuando es necesario una u otra acción: puesto en los términos de un adulto, aprender a delegar.
  3. Si hablamos con un niño o adolescente o adulto: en toda conversación debemos ser prudentes cuando expresemos nuestros sentimiento negativos y positivos, porque no debemos entorpecer el inicio de las mismas, debemos promover su fluidez y asegurarnos de que siempre lleguen a conclusiones habiendo escuchado a todos.
  4. Debemos reconocer cuando estemos en un error y nos lo demuestren, debemos corregirlo y aprender de la experiencia.

   Son principios sencillos, prácticos y aplicables de manera general que debemos adaptar con inteligencia y creatividad a las diferentes situaciones de la compleja vida moderna para hacerlos útiles en la meta de llegar a expresar nuestra agresividad en una forma socialmente aceptable, pero, sobre todo, creativa.

   La propuesta es que los apliquemos en nuestras vidas y lo multipliquemos con los nuestros, es una semilla que generará una cosecha generosa para todos.

   Los dejo con estas reflexiones creativas, deseándoles una excelente y productiva semana, reciban un saludo cordial, HD.

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