En días pasados les envié un texto sintético sobre Trastorno Bipolar, de hecho, yo no lo escribí, lo escribió un sitio en Internet de creación de textos con Inteligencia Artificial (IA) al que se le solicitó que lo hiciera, ¡sorprendente!
Me motivé a realizarlo así para poder exponer los elementos básicos de la IA y empezar a entenderla, este componente cibernético es ya una realidad de nuestra vida cotidiana y debemos empezar a relacionarnos con él en forma adecuada porque será parte de nuestro futuro, de hecho, lo va a condicionar en muchos sentidos.
La IA se define como los sistemas y las máquinas que imitan la inteligencia humana para la realización de tareas, las cuales pueden mejorar a través de repeticiones a lo largo del tiempo conforme recopilen más y más información. Tiene dos grandes divisiones, cada una con una diversa complejidad en su base matemática o “algoritmos”:
- El Aprendizaje Automático: en donde el sistema mejora el rendimiento de procesos en base a los datos que le son proporcionados para ello, es la IA con la que tenemos una relación cotidiana en los portales de bancos, cuando hacemos compras en línea, cuando solicitamos un Uber, cuando usamos las redes sociales o como el sitio de creación de textos que generó la síntesis de Trastorno Bipolar que les envié previamente. Su misión es hacer nuestra experiencia eficiente, fluida y segura. También lo van a encontrar como Machine Learning (ML), por su nombre en inglés.
- El Aprendizaje Profundo: parte de la base de modelos matemáticos del funcionamiento cerebral humano, llamados “redes neuronales”, dependiendo de la complejidad del sistema tendrá más y más “capas de redes neuronales”, lo que le permitirá procesar más y más datos que asocia, al mismo tiempo, con otros datos independientes, con la finalidad de mejorar la automatización de procesos y las tareas analíticas sobre el tema que se les plantee. Este es el tipo de IA que más se acerca al concepto de “aprendizaje” en la forma que lo entendemos los humanos y convivimos cotidianamente con él cuando se utilizan nuestros datos biométricos, como nuestra huella digital, el reconocimiento facial, el reconocimiento de voz, los asistentes electrónicos como Alexa, Siri y Cortana, los automóviles autónomos, jugar ajedrez con la computadora, etc.
Cuando hablamos de mejorar procesos, tareas y ayudarnos a tener rapidez y seguridad en los procesos digitales de la vida cotidiana, estamos en la parte útil y maravillosa de la IA, donde el beneficio es para todos; el problema se empieza a complicar cuando se utiliza para fines particulares y éstos no considera un bien común. Es ahí donde debemos preocuparnos y empezar a estar alertas, por ello adjunto a esta Entrega un video que, en un par de minutos, les dará la información suficiente para percatarnos de ello, seguramente va a motivar en Ustedes muchas reflexiones acerca del futuro por venir y que está muy cercano.
Les deseo una excelente semana y habiendo abierto el tema de la IA, les enviaré más información útil en Entregas posteriores.
