La población en todo el mundo se encuentra en un proceso de incremento en proporción de adultos mayores, el incremento en la expectativa de vida y la disminución progresiva en las tasas de natalidad explican las raíces de tal realidad demográfica, en la Entrega anterior se proporcionaron cifras muy interesantes en relación a esta realidad demográfica.
El alcance de los recursos humanos, sociales, económicos y las oportunidades que tendremos al envejecer dependerán en gran medida de algo fundamental: nuestra salud. Si las personas vivimos esos años adicionales de vida en buenestado de salud, nuestra capacidad para hacer lo que valoramos será muy amplia. Pero si esos años adicionales se caracterizan por la disminución de la capacidad física y mental, las consecuencias para las personas mayores y para la sociedad serán negativas.
Como estamos hablando de un fenómeno poblacional, es claro que las políticas públicas en cada país juegan un papel fundamental para la promoción de las acciones necesarias en torno al Envejecimiento Saludable; no se trata solo de lo que cada individuo haga con su alimentación y actividad física, es necesario un esfuerzo de magnitud social. Los problemas de salud característicos de la vejez son condiciones crónicas que necesitan de manejos terapéuticos continuos y conforme las complicaciones aparecen, se hacen cada vez más complejos y costosos (cateterismos, marcapasos, hemodiálisis, cirugías de retina, procesos de rehabilitación después de accidentes cerebro-vasculares, radio y quimioterapias y un largo etcétera); debemos sumar los cambios que se producen en los familiares que se tienen que convertir en cuidadores espontáneos y su propia salud cuando ese rol se debe mantener por algún tiempo.
Existen marcos normativos y jurídicos internacionales desde hace más de veinte años que contemplan las bases de los esfuerzos que debe realizar cada país en términos de sus políticas públicas para la atención del envejecimiento y en particular para promover un Envejecimiento Saludable:
1. Los Derechos Humanos.
2. Declaración Política y Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento(https://social.un.org/ageing-working-group/documents/mipaa-sp.pdf, accesado el 30 de abril del 2023) y que se trata de un documento del 2002.
3. Envejecimiento activo: un marco político, de la Organización Mundial de la Salud(https://ccp.ucr.ac.cr/bvp/pdf/vejez/oms_envejecimiento_activo.pdf, accesado el 30 de abril del 2023) y que se trata también de un documento del 2002.
Las exposiciones de ambos documentos, con sus principios y sus intenciones muy positivas abonan a la pregunta sobre ¿qué y cuál es el problema?, pero no proporcionan el cómo implementarlo, de tal manera que los más de 130 países suscritos, entre ellos México, que se han comprometido en llevar esos principios a cabo, no lo tienen entre sus prioridades y no se están tomando las acciones necesarias en política pública para prepararnos a los retos que tendrá nuestro sistema de salud y, en general, nuestra sociedad.
En México tenemos un Plan Nacional de Atención al Envejecimiento 2020 al 2024 (https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/706938/PAE_PAM_cF.pdf, accesado el 30 de abril del 2023), del cual podemos desprender sus visiones a largo plazo:
• A partir de la implementación del programa de acción específico en atención al envejecimiento 2019-2024 se espera que en el 2024, todas las personas mayores, (sin importar su sexo, origen socioeconómico, lugar de residencia, si forman parte de un pueblo indígena o la comunidad afromexicana, si presentan alguna discapacidad o dependencia funcional), sean beneficiarias de las acciones puntuales que se plantean y que han sido elaboradas a partir de un minucioso diagnóstico de la situación actual en términos de acceso a los servicios de salud, discriminación por edad, perfil del estado de salud, y necesidad de cuidados de largo plazo.
• En este escenario a 2024 se apreciará: Una mejora en el acceso y la calidad de la atención a las personas mayores en el Sistema de Salud. Lo anterior se evidenciará en el incremento en la detección de enfermedades relevantes como la diabetes mellitus tipo 2, la cual pasará a un porcentaje de detección del 16%, respecto al número de esta población sujeta a programa; mientras que la hipertensión pasará a un 10% de detecciones respecto al número de personas sujeta a programa.
• De igual manera se observará un descenso de hospitalizaciones evitables de personas de 60 años y más. En el 2024 se prevé que las hospitalizaciones prevenibles solamente representen el 10% de las causas de egresos.
• De igual manera, se reducirá al 2.9% la mortalidad evitable de la población de 60 años y más.
• Se expresa en términos igualmente propositivos en cuanto a la mejoría en la discriminación, maltrato y mejoría en la salud de los Cuidadores.
La semana pasada la Cámara de Diputados aprobó la desaparición del INSABI (Instituto Nacional de Salud para el Bienestar), pasando sus funciones a IMSS Bienestar y el resto de las Instituciones de Salud del país se encuentran en crisis, por lo que dicho Plan Nacional de Atención al Envejecimiento se enfrenta a retos monumentales para poder ser sacado adelante.
Así, estamos ante un gran cambio demográfico y social que vamos a enfrentar sobre la marcha y que tomará desprevenida a una enorme cantidad de población y sus familias.
Vamos a dedicar las próximas Entregas para hacer una reflexión sobre esta parte del tema del envejecimiento, que necesita mucho de acciones individuales para salir adelante del reto ante el hueco que dejan el escaso interés y pocas acciones de nuestro sistema de salud.
Les deseo una excelente y productiva semana, HD.
