En la Entrega anterior, empezamos a reflexionar sobre el conflicto entre Israel y Hamas, el siguiente paso ha sido empezar con las conversaciones para tregua temporal y entrega mutua de rehenes.
Aparentemente Irán ha disminuido su apoyo a Hamas, pero otros países, como Yemen, se encuentran entrando en el conflicto, en este caso con el secuestro de un buque carguero en el Mar Rojo.
Qatar está siendo el mediador en esta pausa de días al conflicto y Arabia Saudita ha confirmado su posición de apoyo a la posición de Israel. No es gratuito que Qatar se encuentre en este papel, dado que el Liderazgo de Hamas se encuentra en ese país y con la experiencia de Líbano y la Organización de Liberación de Palestina, mejor se toman un rol definido y se involucran apegándose a él.
La entrega de rehenes que aún están vivos ha fluido hasta el momento, por lo que el conflicto va a continuar a través de enfrentamientos y la previsible destrucción total de la Franja de Gaza y probablemente el territorio de Cisjordania.
En el mundo, aún en ejemplos ocasionales, pero en forma consistente aumentan las protestas antisemitas, por lo que aún estamos por ver un mayor involucramiento de grupos y de países en este conflicto.
Con el anterior escenario sintetizado me permito las siguientes reflexiones:
- Este conflicto se genera sin provocación de parte de Israel cuando ha pasado un poco más de un año del inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, el cual está activo y sin visos de cuánto tiempo más vaya a durar.
- La economía del mundo sigue teniendo importantes problemas por el proceso inflacionario que generaron los diversos programas de apoyo que se dieron durante la pandemia de COVID19.
- La guerra y el comercio de armas son la primera actividad económica del mundo.
- Dado lo anterior, me parece lógico pensar que la aparición de estos conflictos, además de sus razones geopolíticas en el primero y de historia de agresiones de siglos en el segundo, tienen un trasfondo económico evidente.
- Tal parece ser que el problema económico es de tal magnitud que un conflicto bélico no bastó y el segundo debía agregarse para seguir en la lógica del movimiento económico a través de la guerra.
Con las anteriores reflexiones, es muy claro que la naturaleza agresiva de nuestra especie está en la base de varios de los grandes problemas del mundo moderno. En etapas anteriores de la historia, aún los grandes emperadores egipcios, hititas, persas, mongoles, romanos y demás tenían un límite local a los efectos de sus acciones, ahora los efectos son globales.
En etapas históricas previas el alcance de consecuencias de daba sobre cientos de miles de personas, ahora la magnitud es de miles de millones.
Antes las consecuencias tenían una repercusión ambiental local o regional, ahora los efectos son planetarios.
Para mis amables lectores que han perseverado en su lectura hasta esta línea les quedará claro porqué me preocupa tanto lo que está sucediendo entre Israel y Hamás; resulta que estamos, como humanidad, en un círculo vicioso en el que necesitamos de la violencia para echar a andar la economía del mundo. Esto no puede estar bien, es evidente que tenemos un problema estructural grave en la construcción de nuestros sistemas y debemos iniciar a hacer la necesaria autocrítica para empezar a proponer las acciones de mitigación en el corto plazo y correctivas en el largo plazo si queremos seguir teniendo un planeta en el cual vivir y si queremos que nuestra especie siga existiendo.
Entiendo lo difícil del mensaje de este Entrega, pero es una reflexión pertinente. Les deseo una excelente y productiva semana, saludo cordial, HD.

Foto: Freepik.es