Hoy atendí a un joven de 22 años, entre las diversas circunstancias en las que debo ayudarlo es en que encuentre un plan de vida, porque no lo ha desarrollado aún y es una de las fuentes de su ansiedad y problema existencial.

   Cuando reflexionamos sobre ello, confirmé el terreno tan complicado por el que un joven debe atravesar en la actualidad para decidir qué hacer con su vida y cuál camino seguir para ello, porque vivimos un tiempo de enorme complejidad y de enormes riesgos para quien emprende un proyecto de vida, por definición, de largo plazo.

   Las dificultades de planeación de vida cuando yo era un adolescente o un joven en mis veintes apenas dejaban ver un incipiente problema demográfico, no se hablaba de problemas ambientales, no se hablaba de calentamiento de la atmósfera, se visualizaban oportunidades personales y profesionales, la inflación no era un problema, un  profesor universitario podía comprar un automóvil compacto con su aguinaldo (recuerdo muy bien ese ejemplo), las drogas de abuso eran una excepción y en fin, los problemas que se debían enfrentar a futuro se podían superar con trabajo y constancia en el esfuerzo. La problemática que debe enfrentar mi paciente de 22 años para construir un futuro es completamente diferente, categóricamente más complicada y estamos hablando de una diferencia correspondiente a una generación.

   El país y el mundo que hemos generado es muy complejo y lo complicamos cada vez más. ¿Por qué? ¿Cuál es la lógica de hacerlo así?

   Uno de los éxitos evolutivos del Homo Sapiens, cuando empezó nuestra especie hace 70,000 años ha sido nuestra capacidad de interrelacionarnos, de comunicarnos y de cooperar en grupos. Es de notar que no mencioné a la inteligencia o la capacidad de razonamiento, porque las demás especies Homo que convivían en el planeta también eran inteligentes y razonaban, pero no sobrevivieron porque no fueron capaces de establecer grandes grupos sociales, capaces de cooperar entre sí. Se interrelacionaban y se comunicaban también, tenemos excelentes evidencias de los Neandertales en ese sentido, pero ninguna de las otras especies Homo sobrevivieron, solo nosotros y la capacidad distintiva fue que podíamos generar grandes grupos; debido a ello, nos distribuimos por todo el planeta y nos constituimos en la especie dominante.

   Ahora somos 8 mil millones de seres humanos o puesto de otra manera, 8, 000, 000, 000 de Homo Sapiens distribuidos en el planeta. Claramente hemos excedido ese número en el que nuestra cooperación en grupos es eficiente y claramente somos muchos más de los que los recursos naturales del planeta pueden sostener. Nuestro papel ha dejado de ser el de la especie dominante y es ahora el de la especie depredadora del planeta.

   Cuando la reflexión anterior la extendemos a las ciencias sociales, a la economía, a la política, a la religión, nos damos cuenta de la dificultad de poder dar equidad, bienestar y seguridad económica, sistemas políticos justos y soluciones por parte de las mayores religiones del mundo a los problemas cotidianos de la vida moderna: homosexualidad, embarazo adolescente, suicidio, violencia, consumos de substancias de abuso, la escasa valoración del valor de la vida humana, xenofobia, corrupción y un largo etcétera.

   ¡Vaya que el futuro de nuestras siguientes generaciones está repleto de obstáculos!

   Recuerdo la respuesta que me dio un paciente de 16 años que entrevisté dentro de los años de pandemia y haberle preguntado: ¿qué planeas hacer con tu vida?, su respuesta fue, “Dr., a lo que aspiro es a llegar vivo a diciembre”. Afortunadamente lo logró y ahora sigue planeando lo que va hacer con su vida.

   Es claro que los planes de vida actuales tienen que estructurarse con miras más cortas, algo así como los próximos 5 a 10 años, más que eso es planear con demasiado riesgo, por lo que no es gratuito que la juventud actual desee la inmediatez, con metas de corto plazo y la experimentación en el aquí y ahora. Es interesante observar que un joven actual tiene una expectativa de vida arriba de los 75 años, pero con dificultades tiene visibilidad de su plan de vida más allá de 10 ó 15 años adelante.

   No es fácil ser un adolescente o un joven en la actualidad y siempre que tengamos la oportunidad de orientar a alguno, debemos esmerarnos en escuchar y si vamos a opinar, estar seguros que nuestra argumentación le va a servir de ayuda y de guía, es demasiado complicado el rompecabezas que deben resolver.

   Les deseo la mejor de las semanas, reciban un saludo cordial, HD.

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