Buen día. En la Entrega anterior describimos el tamaño del problema en el mundo y en México en particular. La intención ahora es hablar de los detalles finos de este tema, qué se hace cuando llega a tocar nuestras vidas por algún motivo.

  Mientras no seamos personal relacionado a la Salud Mental, nuestra acción es de identificación del problema y de contención. Si una persona nos hace saber que está pensando o planeando hacerse daño o terminar con su vida, es importante darse el tiempo necesario para escucharla. Esa persona está pidiendo ayuda. 

  Escuchar lo que tiene que decir, sin juzgarla, sin interpretar, va a ser de gran importancia para que la persona exprese lo que está experimentando y va a establecer un lazo fundamental de confianza y cercanía con quien la escuche. Permita la expresión de las emociones de la persona, así como de sus silencios. 

  Hágale saber que Usted le está acompañando y no deje a la persona sola. Una vez que se tranquilice y haya expresado sus emociones, introduzca el tema de obtener ayuda a través de un servicio o de un profesional de la Salud Mental y asegúrese de que la persona es encaminada, sea por Usted, su familia o alguien más de confianza a recibir dicha atención.

  Valide con la persona que la información que le ha confiado es muy valiosa para poderle ayudar y que su problema o crisis tendrá el apoyo que necesita para salir adelante.

  Notará mi estimado lector que en ningún momento en la descripción anterior se prometió algo, se habló de echarle ganas, de que el mundo es bello o cualquier tipo de expresión que la persona pueda interpretar como vacía o sin sentido. Así mismo, notará que las acciones sugeridas parten de la clara comunicación de la persona en relación a su intención de hacerse daño o terminar con su vida; la interpretación de signos, hechos, gestos, lenguaje no corporal, etcétera, debe dejarse en manos de personal de Salud Mental, pero es muy importante que los comuniquemos en caso de que nos consten. Así, una caída en el rendimiento y desempeño de una persona en su quehacer diario, su aislamiento social, un insomnio marcado, el inicio o incremento en el consumo de alcohol o de substancias de abuso, un discurso caracterizado por el pesimismo, ideas acerca de lesiones o de la muerte o del sentido de la vida, las autolesiones (independientemente de su gravedad), son los signos que pueden ser evidentes a nuestra observación y que no debemos permitir que pasen sin que los hagamos del conocimiento de una persona con conocimientos en el área de la Salud Mental y que pueda discriminarlos e interpretarlos apropiadamente.

  Un intento de suicidio previo, es un elemento de alerta fundamental, dado que los intentos son más frecuentes en quienes han pasado esa línea previamente, si sabemos que la persona ha tenido este antecedente, debemos comunicarlo sin duda.

  El trasfondo de la ideación o el intento de suicidio siempre tiene un componente afectivo, siempre está influido por un torbellino de emociones. El Trastorno Depresivo Mayor es una parte fundamental en la mayor parte de los casos, por ello, siempre que el cuadro sea identificado y la persona acepte la ayuda, existe tratamiento médico que le ayudará a salir de su crisis en forma indudable. Es importante recordar que el objetivo del tratamiento antidepresivo en la actualidad es la remisión de la sintomatología, o sea, su curación y tenemos múltiples recursos farmacológicos diferentes para conseguirlo, así que las posibles molestias por el tratamiento o las características de intensidad del cuadro pueden ser resueltas por alguna de las alternativas de tratamiento que tenemos a nuestro alcance con una prescripción de un tratamiento que no es controlado, que no genera adicción alguna y que se toma por el tiempo que determinan las guías de tratamiento de la Organización Mundial de la Salud y posteriormente se disminuye gradualmente para suspenderlo. El paciente con depresión en la actualidad es dado de alta para continuar con su vida sin depresión.

  ¿Por qué el suicidio es un problema de Salud Pública si existen medios para tratarlo apropiadamente? Porque no lo identificamos a tiempo y no se interviene cuando aún existe una solución. Existen factores de educación, culturales, de estigma sobre la enfermedad mental, de acceso y equidad a servicios de salud, pero en el fondo esas dos razones son las que explican el problema que vivimos en la actualidad con la frecuencia descrita en la Entrega anterior.

  Espero que estas dos Entregas hayan clarificado la necesidad de la OMS para establecer al 10 de septiembre como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio y de como nuestro conocimiento sobre los elementos básicos del tema pueden ayudar a mitigar las cifras y el sufrimiento que este problema de salud produce.

  Les deseo una excelente y productiva semana, reciban un saludo cordial, HD.

 

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