Buen día. Este ha sido un año de tremendos claroscuros y ha sido un reto trazarme escribir una síntesis sobre el mismo, pero el esfuerzo ayuda mucho para reflexionar sobre lo que hemos vivido a raíz de los eventos que les relataré y de los aprendizajes que nos dejan en consecuencia. Empecemos con la lista de eventos que considero han marcado en forma relevante a este año:
• Evolución de la guerra entre Ucrania y Rusia.
• Intervención internacional en conflicto Israel-Hamás.
• Elecciones en Taiwán, un país que China sigue considerando como parte de sí y no como un país independiente.
• Elecciones presidenciales en México, elección de la primera presidente.
• Elecciones en Estados Unidos y la elección para un segundo mandato de Donald Trump.
• Juegos Olímpicos 2024 en París.
• Quinto periodo de Vladimir Putin en Rusia.
• Evolución de IA (Inteligencia Artificial).
• Reevaluación de la agenda para el cambio climático.
• Reunión de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).
Cuando exploramos la lista, nos percatamos del peso que tienen los eventos geopolíticos en el año que está por acabar. La ideología de la globalización tiende a ir desapareciendo por un fracaso evidente en proporcionar bienestar al mundo, está siendo sustituida por nacionalismos cada vez más frecuentes e intensos, pero no debemos perder de vista la influencia que tienen los demás países del mundo en el presente y futuro, por más proteccionista que intente ser un determinado gobierno. El manejo de las relaciones internacionales, tanto políticas, como económicas,comerciales, tecnológicas y climáticas será un “tejido fino” del que dependerá la sustentabilidad de nuestra civilización, como la conocemos.
Somos un poco más de 8 billones de seres humanos en el planeta y no existe un sistema que sepa cómo administrar la complejidad que eso implica. De hecho, dentro de los puntos umbrales que la humanidad ya rebasó y que representan puntos de no retorno, debemos considerar ese número apabullante de seres humanos que poblamos el planeta.
Es un tema de reflexión que, en momentos de alta complejidad, se elijan a líderes que claramente prometen soluciones de corto plazo pero que no tienen ni la visión, ni la intención de hacer las modificaciones que el mundo necesita para hacer sustentable nuestro futuro. Y me refiero a las elecciones en todo el mundo, tal parece que la oferta de la clase política en todos los países no está a la altura de los retos que estamos enfrentando.
En este contexto, dos temas me inspiran reflexión, son el cambio climático y la Inteligencia Artificial (IA). El primero ha implicado una reunión mundial en el 2024 para actualizar la agenda de acciones para evitar el desastre que implicaría un incremento de 2 grados centígrados en la temperatura del planeta, dado que ningún país ha cumplido con los compromisos del Acuerdo de París, que se llevó a cabo en 2015 y entró en vigor en 2016. El promedio de alza en la temperatura global ya llegó a 1.5 grados centígrados y ese es uno de los puntos de umbral que no debiéramos rebasar, por el bien del planeta y de todos los que lo habitamos. El tema central aquí es la voluntad política de hacer lo que es necesario y no la veo aún, en ningún país del mundo, especialmente los que más contribuyen al calentamiento global.
El segundo tema es la IA, en el sentido de cuál sea la intención detrás de su utilización por parte de quienes están favoreciendo su desarrollo y están invirtiendo en ella. Si su intención es disminuir costos sustituyendo humanos en diversos campos laborales, entonces ¿cómo piensan hacer sustentable un modelo económico en el que enormes masas de personas se encuentren en el desempleo? La revolución digital y del Internet no han producido mayor bienestar en el mundo para todos los 8 billones de seres humanos, sí lo han hecho para el 25% de ese número y especialmente para el 2 ó 3 % que acumula la mayor parte de la riqueza, todos los demás están francamente rezagados. Si tú estás leyendo este texto, perteneces a ese 25% y es importante reflexionar en el uso que terminará dándose a la IA y cómo será el panorama del mundo en 15 años más.
¿Lo anterior tiene implicaciones en la Salud Mental? En forma indudable, los retos existenciales que debemos enfrentar con las noticias del país y del mundo, día a día, son una fuente de preocupación y estrés cotidiana; el fracaso de la globalización y el renacimiento de los nacionalismos se traduce en problemas de comercio y económicos traducidos en una inflación que ningún país del mundo ha acertado a controlar aún y esos avatares se reflejan en nuestra falta de tranquilidad, en nuestro esfuerzo adicional por mejorar el ingreso o en el hacer frente al desempleo y la angustia de encontrar un nuevo trabajo. La violencia que llevan aparejados los conflictos geopolíticos y los de seguridad nacional que tenemos en México con un Gobierno que ha fallado en proteger la seguridad de su población, se agrega a las fuentes de estrés con las que tenemos que vivir.
Soy optimista, creo en la naturaleza humana para superar obstáculos y tengo fe en que somos una especie que encontrará un mejor camino, tengo fe en una Entidad Superior a nosotros que nos acompaña y confía en nosotros, creo en la ciencia detrás de la medicina y en su capacidad para ayudar a quien enferme en el camino. Por supuesto que tenemos enfrente un retador 2025, pondrá a prueba nuestra creatividad, nuestra productividad y nuestras capacidades de adaptación a múltiples factores, por lo que la valentía y la prudencia son los dos valores que necesitaremos poner en práctica en forma preponderante y deseo que tengas de ambas en abundancia todo el próximo año.
Recibe un saludo cordial y que tengas una excelente celebración de Año Nuevo 2025, HD.
