La entrega anterior la dedicamos a analizar en detalle el tema del consumo responsable e irresponsable de alcohol, la substancia de abuso que es socialmente aceptada y que tiene regulación en todos sus etapas y procesos.
Ahora toca el turno a la marihuana, que es la segunda substancia de abuso más frecuente después del alcohol, tanto en México como en el mundo.
Podemos describir dos divisiones según las substancias que se utilizan de esta planta:
1. La substancia estupefaciente (con acción en la consciencia, percepción y emociones), que produce los diferentes efectos que se le describen a la marihuana: el Δ-9-tetrahidrocannabinol (THC), que es el componente farmacológicamente activo, principalmente derivado de las hojas y de las flores de plantas femeninas polinizadas. El signo Δ se lee “alfa”. Las plantas de la cuales se extrae son de tres tipos: Cannabis sativa, Cannabis indica y Cannabis ruderalis; en la actualidad todas las plantas son híbridas porque los humanos hemos estado buscando la manera de que incrementar su concentración en THC.
2. Cannabinoides o CBD: productos derivados del tallo dela planta de la marihuana, de cualquiera de las variedades mencionadas. Se han identificado 113 y pueden ser más. No son estupefacientes. En sus usos medicinales, solo tienen 4 indicaciones aprobadas por la FDA:
– Espasticidad: Nabiximols, (es el principio activo, 1:1 THC/CBD), es decir en combinación 1:1 con Δ-9-tetrahidrocannabinol, no es un canabinoide puro.
– Dolor central neuropático y espasmos dolorosos en Esclerosis Múltiple: Nabiximols
– Disfunción vesical neurogénica: Nabiximols.
– Epilepsias infantiles refractarias (Síndrome de Lennoux-Gastaut): CBD (Epidiolex, hasta donde sé, aún no presente en el mercado mexicano).
Aclaro que todos los demás efectos que se les atribuyen a los cannabinoides (CBD) no tienen confirmada su eficacia y seguridad ante una autoridad regulatoria y se venden como aceites de CBD de diferentes marcas y calidades en la forma de “suplementos alimenticios”, es decir, bajo la responsabilidad de quien los recomienda y los consume.Tienen una calidad muy variable y una concentración de CBD muy diversa, por lo que muchos de sus efectos realmente son de tipo placebo.
Dicho lo anterior, ¿es cierto que la marihuana no hace daño?
Por supuesto que lo sí hace daño, así se trate de un consumo recreativo, habitual o excesivo.
Por recreativo entendemos el que se lleva a cabo de vez en cuando, pero que tiene una frecuencia relevante, es decir, de varias veces al mes, por ejemplo, 4 veces al mes serían 48 veces en un año por el número de años de consumo; si le bajan a 3 veces al mes, también es relevante dado que representa 36 veces en un año por el número de años de utilización. Lo importante a conservar en mente es que se trata de un efecto acumulativo y después de determinado número de años de uso, dicho efecto acumulativo lo convierte en un consumo habitual.
Por consumo habitual entendemos quien fuma marihuana para poder dormir o dormir mejor, porque le mejora el apetito, porque le tranquiliza y, debido a lo anterior, su consumo se da a diario o la mayor parte de los días de la semana por años.
Por consumo excesivo entendemos un proceso de dependencia a la substancia, con sus fenómenos de tolerancia y abstinencia.
El THC lleva a cabo su efecto en el cerebro porque lo intoxica y ningún tóxico es inocuo y menos un tóxico al cerebro, sea en forma recreativa, habitual o por dependencia.
Su consumo es más peligroso en la adolescencia, porque es un periodo crítico de desarrollo del cerebro, la utilización de este tóxico o cualquier otro en este periodo afecta de manera permanente el desarrollo de los circuitos cerebrales de los que depende la consciencia, las emociones, la percepción, la memoria, las capacidades de asociación, el juicio y el control de impulsos. Su consumo debiera ser evitado en la adolescencia. Les dejo una referencia publicada en donde se demuestra lo anterior:
– Amygdala volume and depression symptoms in young adolescents who use cannabis. Alexander L. Wallace , Marilyn A. Huestis , Ryan M. Sullivan , Natasha E. Wade, Behavioural Brain Research, Volume 472, 24 August 2024.
Los receptores CB1, que son receptores naturales en nuestro cerebro en los que actúa el THC, también están presentes en el corazón y el sistema vascular en general. Está demostrado que la marihuana puede producir infartos, accidentes cerebrovasculares, arritmias e insuficiencia cardíaca, les menciono la referencia publicada correspondiente:
– Chandy, M., Jimenez-Tellez, N. & Wu, J.C. The relationship between cannabis and cardiovascular disease: clearing the haze. Nat Rev Cardiol (2025). https://doi.org/10.1038/s41569-025-01121-6.
Está demostrado que el THC disminuye el volumen de la substancia gris en las regiones del cerebro implicadas en la integración emocional, motivacional y afectiva. La referencia publicada correspondiente:
Battistela Giovanni, et al. Neuropsychopharmacology(2014) 39, 2041–2048.
Existen muchas más referencias demostrando los efectos negativos en la salud de la marihuana que vamos a obviar para los fines de este Blog.
Dicho todo lo anterior, es una mentira que la marihuana no es dañina, es un tóxico al cerebro y al sistema vascular que debemos evitar. Seguramente conocen personas que la consumen, si es gente que los escuche y los aprecie, guíenlos, su orientación con bases demostradas puede ayudarles a mejorar su vida y evitar enormes problemas de salud de los que se van a arrepentir toda la vida.
Fue una Entrega extensa, pero apenas las líneas para empaquetar la información mínima de un tema relevante para tod@s.
Les deseo una excelente semana, reciban un saludo cordial, HD.
