Toda intervención en una situación de crisis debe enfocarse en la solución de los problemas y necesidades inmediatas y de corto plazo, manteniendo las expectativas del beneficio en la calidad de vida, del proceso de maduración, de la vida de relación y del bienestar del paciente.
La emergencia sanitaria que estamos viviendo nos proporciona una experiencia muy diferente a la emergencia en un sismo o algún otro evento de la naturaleza. Mientras no tengamos un contagio en lo personal o en alguna persona del círculo familiar, o la circunstancia de ser parte de la población con labores esenciales, con el aislamiento voluntario vivimos la experiencia de un rol de observador de lo que está sucediendo, lo cual, es frecuentemente incómodo, dado que nuestro usual rol activo en la sociedad está temporalmente suspendido, buscando el bien mayor de al disminuir la frecuencia de contagios. Conforme avanza el tiempo, dicha incomodidad puede irse transformando en frustración, sobre todo si demasiadas noticias negativas están en el ambiente; al avanzar más el tiempo puede llevarnos a un desgaste que pueda convertirse en un problema de Salud Mental.
Por ello, son importantes las estrategias de afrontamiento que han sido mencionadas en la entrega previa porque está completamente en nuestro control, dependen de nuestra voluntad y nos permiten un proceso muy sano de adaptación. Vivimos un proceso que podemos comparar a una “carrera de resistencia”, en la que nuestra energía debe ser administrada para evitar la fatiga antes de llegar a la meta y hacer posible que podamos terminar la carrera en buena condición y sin lesiones. Me gusta esa metáfora, es muy didáctica y aplicable a la vida real. Uno de los elementos básicos que nos permite tener un orden en nuestras vidas es la estructura de nuestras rutinas: un horario para cada actividad que cotidianamente realizamos: despertarnos, nuestro aseo, arreglo y vestido, tomar nuestros alimentos, actividad física, tiempo de trabajo y descanso, no olvidando nuestro tiempo libre para distraernos y divertirnos; solo que por un tiempo más, muchas de esas actividades se tendrán que realizar dentro del imaginario que nos permite nuestro hogar.
Es importante que elaboremos una rutina que nos permita simular nuestro quehacer habitual, no es sencillo, pero debemos hacer nuestro máximo esfuerzo por lograrlo porque esta emergencia va a pasar y después de ella, nuestras familias y nuestro país nos necesitan al cien por ciento; la pausa de nuestro rol social va a llegar a su fin y debemos regresar a nuestro campo de acción llenos de energía, de aprendizajes, de proyectos y motivación para llevarlos adelante. Nuestro tiempo será ese en el que la emergencia se haga a un lado, dejando muchas secuelas, problemas y necesidades que nos están esperando a todos para resolver.
Comparte esta estrategia de afrontamiento de semejanza de nuestra rutina diaria mediante horarios con tu familia y participen juntos en lo que implique, apoyándose todos a cumplirla; las fuerzas de cohesión que se generen van a ser muy útiles para el núcleo familiar cuando el reto de la vida real se presente al levantarse el aislamiento voluntario. Ese momento va a llegar, es previsible, podemos manejar en forma realista esa expectativa, lo que sigue a ese momento también lo podemos vislumbrar y serán retos muy grandes para todos. Es importante que lleguemos preparados, porque van a exigir de nosotros toda nuestra preparación, energía, salud mental y física, así como presencia de carácter.
Evitemos pues desarrollar alguna patología en este periodo, “pongamos en orden la casa”, o sea, en nuestro interior y veamos con esperanza el futuro cercano porque este país va a empezar a cambiar y en serio, para bien.
Que tengan un excelente día, saludo cordial a todos, HD.

hola
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Saludos Doctor!
Y gracias por esta herramienta que nos comparte !!
😊
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