Espero se encuentren bien, continuaré con reflexiones sobre la realidad que estamos experimentando en la sana intención de tener claro qué alternativas de afrontamiento tenemos desde la Salud Mental.

   El primer argumento sobre el que deseo desarrollar es el de la incertidumbre, una de las características de la realidad que estamos viviendo, tanto en la salud, la economía, el trabajo, la seguridad, las diferentes formas de gobierno en el mundo, la estructura de las relaciones contemporáneas y prácticamente sobre cualquiera de los aspectos de la vida actualmente.

   Es cierto que la no permanencia es una de las cualidades de la vida, que se caracteriza, de hecho, por el cambio, así que lo lógico es que debemos esperarlo siempre y que nuestra capacidad de adaptación debe contender con el reto, idealmente en la mayoría de los casos, saliendo avante con éxito o aprendiendo de nuestros fracasos, pero, idealmente en un camino hacia adelante y de mejoría progresiva.

   Pero, ¿qué sucede cuando el cambio que debemos enfrentar es intempestivo y, además, disruptivo? Es decir, cuando no obedece a una dinámica de cambio dentro del horizonte esperado, sino a un cambio repentino que nadie esperaba o que era improbable y rompe con la dinámica de los acontecimientos de la vida cotidiana.

   Pues hemos estado viviendo de este tipo, intempestivos y disruptivos desde hace un par de años, siendo el emblemático la pandemia de COVID19 para todo el planeta y agregando los locales de afectación regional y aquellos que tienen repercusión en el mundo, por su trascendencia, como es el caso de la invasión rusa a Ucrania.

   Es decir, los retos adaptativos no tienen ya un fin de maduración únicamente, también lo tienen de supervivencia y de adaptación a situaciones de crisis financieras, sanitarias, de seguridad, espirituales y religiosas.

   Cuando reflexiono en lo anterior, me percato el proceso que han tenido mis intervenciones psicoterapéuticas de los últimos años, en donde, más allá de la referencia a las teorías del desarrollo de la personalidad, a los elementos inconscientes de nuestra conducta o a sus componentes neuróticos o al tratamiento farmacológico, he debido agregar comentarios a situaciones legales, puntos de vista financieros, observaciones de seguridad y medioambientales: signo de los tiempos, pero digno de una meditación profunda pues estamos viviendo un cambio de paradigma que está movilizando nuestra realidad en sus cimientos hacia una posición diferente que aún no alcanzo a visualizar, solo sé que siento su movimiento inexorable.

   Pienso en nuestros líderes, políticos, financieros, empresariales, religiosos, científicos, en todos los visibles al menos y no pienso que tengan una pálida idea hacia donde va el mundo como lo conocemos ni a qué velocidad se está llevando este cambio, simplemente las variables están en movimiento, con resultados complicados para interpretar, al menos por el momento.

   Lo que sí entiendo es que se trata de un buen tiempo para “poner la casa en orden”, componer lo que está a nuestro alcance y posibilidades dentro de la propia vida y la de nuestros cercanos, tener las bases más sanas es lo que mejor nos puede ayudarnos a adaptar en estos tiempos de coyuntura en los que ninguna solución es perfecta, sino que se trata de la mejor solución cuando mitiga los efectos con mayor eficacia. El mejor estado de salud física, mental, financiera y espiritual será el mejor punto de partida.

   Otra variable a cuidar es el tiempo, vaya que corre de prisa cuando se está ocupado, pero en los últimos años mi percepción es que ha aumentado su velocidad; nuestra hipercomunicación digital ayuda mucho a verlo así, se nos presenta un evento sucediendo a otro con enorme celeridad y una vez que se nos comunica, sucede el siguiente y el siguiente, de tal manera que el primero es historia ¡hasta en el mismo día!, cómo no voy a tener una percepción de que el tiempo está transcurriendo más rápido cuando la sucesión de eventos no me da el tiempo necesario ni para procesarlos y digerirlos en forma debida. Por eso es tan importante “hacer al tiempo un amigo” y darnos el espacio para que la sucesión de eventos que obtengan nuestra atención y su seguimiento, nos permitan reflexionar y discernir; no es solo meterse información en  la cabeza, se trata de procesarla críticamente para que tenga un sentido para cada quien y le permita disfrutar, o tomar decisiones o corregir el rumbo a través de un proceso consciente y que toma un tiempo individualizado para cada quien: cada uno de nosotros procesa como puede, lo importante es hacerlo.

   Poner “la casa en orden” y cuidar nuestro tiempo son las dos reflexiones que dejo sobre la mesa para esta semana, seguiré disertando con Ustedes sobre estas reflexiones sobre los tiempos que transcurren en la siguiente Entrega, reciban un saludo cordial y les deseo una excelente y productiva semana, HD.

Foto: Freepik.es

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