En la Entrega 72 describí los cuatro temas que considero más relacionados con los problemas de Salud mental que sufrimos en México: seguridad, educación, salud y falta de un consenso en cuanto al modelo económico que debiéramos seguir para progresar.
Deseo dejar en claro que tocar estos puntos en este foro tiene la intención de resaltar su relación con la Salud Mental, si alguna polémica despierta mi análisis, es con esa intención: hablar de la Salud Mental en la forma en que es afectada por estos factores. Podemos utilizar la ciencia, la clínica, la psicoterapia en el manejo de los problemas de Salud Mental que aquejan a nuestros pacientes, pero nada de eso les cambia la vida; por supuesto que necesitan tomar mejores decisiones, pero la mejoría del entorno sienta las bases sobre las que esas decisiones pueden ser más eficientes, así, nos guste o no, lo conozcamos o no, las decisiones de política pública afectan muchos factores, entre ellos, nuestra Salud Mental. Entender esto es la principal intención de las líneas por venir en este y las próximas Entregas.
He encontrado que hablar de estos temas en forma didáctica, para el entendimiento del ciudadano promedio, es infrecuente, por no decir raro, estas explicaciones siempre están entintadas de ideología y de intereses creados y por algún lugar debemos empezar un esfuerzo educativo que permita a la persona promedio entenderlos para tomar mejores decisiones y acciones cuando estén en su control y para convivir de la forma más sana posible con las consecuencias de todas las desviaciones y abusos del entorno que vemos todos los días.
Empiezo por la siguiente argumentación: vivimos en un país en el que, aquellos que pueden hacerlo, pagan por tener seguridad privada, por tener educación privada y medicina privada, además de pagar sus impuestos a un Estado que se supone debe utilizarlos para tener buenos a muy buenos servicios de seguridad, educación y salud públicas. Independientemente de la fuente histórica que consulten, ninguno de las Administraciones Públicas a cargo del país desde que terminó la Revolución en 1921 ha tenido buenos resultados en estas áreas. Lo anterior implica que los ciudadanos hemos debido “normalizar” el nivel de calidad de los servicios públicos y hacer el esfuerzo por “completarlos” o sustituirlos con servicios privados que resuelvan las necesidades que debemos satisfacer. El problema nacional es que no todos los mexicanos pueden hacerlo, de hecho, la mayoría debe conformarse con lo que existe.
Lo anterior tiene varias consecuencias naturales:
- Una brecha de desigualdad creciente en el tiempo entre quien puede “completar” o sustituir los servicios públicos y además pagar impuestos.
- Falta de los elementos básicos para poder acceder a oportunidades y tener movilidad social, perpetuando la llamada “trampa de la pobreza”.
- Un resentimiento social que aumenta con las generaciones.
- Una emigración muy importante para aspirar a resolver todas esas necesidades para las que no encuentran solución en México.
- Una economía informal que ha crecido hasta ser el 65% del PIB actualmente, en cifras oficiales (Secretaría de Hacienda).
Mis amables lectores pueden decirme ahora si lo anterior resulta o no en un terreno negativo para la Salud Mental, tanto en quien tiene que “normalizar” (o conformarse) como en quien tiene que hacer el doble esfuerzo (impositivo y de generación de capital para pago de servicios privados).
A la luz de lo expuesto, entendemos porqué tenemos un problema de alcoholismo al alza, farmacodependencia, divorcios al alza, Depresión Mayor en niveles del 15% de la población en general, al suicidio como la primera causa de mortalidad en el grupo de edad entre 15 y 25 años, violencia (la violencia familiar es la cuarta causa de muerte en mujeres en México) y podemos extender la lista, pero no deseo ser exhaustivo ni enviar un mensaje pesimista.
Al contrario, deseo que las personas que se enteren de lo anterior empiecen a ser más participativas en sus propios círculos familiares y sociales, que se conviertan en Líderes de Opinión en estos temas de importancia capital para que tomen mejores decisiones informadas en su vida y ayuden a los suyos a tomar las propias.
Cambiar el país para bien es y será un esfuerzo de generaciones, por más grande que sea nuestro esfuerzo y participación, son cambios que toman tiempo para cristalizarse y ser asumidos por todos los habitantes de un país y recuerden que México dista mucho de ser homogéneo (con igualdad). Pero sí debemos empezar ese cambio por nosotros mismos y por nuestros círculos internos. México era un país de 9 millones de habitantes después de la Revolución, de 29 millones en 1960, de 100 millones en el 2000 y ahora somos más de 130 millones, más los Paisanos que tenemos en los EEUU que son alrededor de 30 millones más. Nuestros gobiernos no pueden seguirse comportando igual, independientemente del color o del nombre de su partido, tiene que emprender sus administraciones con mayor compromiso y responsabilidad y sobre todo, dando resultados en los que todos los mexicanos empiecen a tener acceso a lo necesario para tener movilidad social y poder aspirar a un progreso personal y de sus familias.
Por lo pronto, recuerden expresar su opinión votando el próximo 22 de junio.
Dejo aquí la exposición de la semana y les deseo una excelente y productiva semana. Nos leemos la próxima.

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